Parece una historia de ciencia ficción, pero no lo es.

Marosa, una empresa de Vigo, dejará de serlo y en unos meses formará parte de una compañía tecnológica de selló holandés. En el proceso de venta, su fundador Pedro Pestana ha decidido coger 4 de los 112 millones que ha recibido por la venta de la compañía para repartirlos entre sus 120 empleados.


