¡Se conocen como botones placebo y tienen que ver más con la psicología que con una verdadera utilidad!
EL BOTON DEL SEMAFORO
Cuando paseas por las calles de tu ciudad es posible que, e te topas con los botones en los semáforos peatonales y el mismo sistema se emplea en otras partes del mundo como Nueva York de Estados Unidos o Ámsterdam de Reino Unido. Según información compartida por CNN, solo aproximadamente el 100 de los 1.000 botones instalados en la ciudad tienen una función real en cierto momento.
Los semáforos funcionan mediante ciclos automáticos durante el día, independientemente de si presionas el botón o no. En otras palabras, si cada peatón pudiera alterar el ritmo de los semáforos, el tráfico sería un desastre y se generarían problemas graves.
Por supuesto, no significa que todos los botones sean inútiles porque en algunos sitios pequeños que no tienen tanto tráfico, sí pasa que se activa el semáforo a voluntad.
BOTONES EN LOS ASCENSORES
El botón de cerrar la puerta solo calman tu mente. Otro botón clásico que probablemente presionas sin pensar todos los días es el de “cerrar puerta” del ascensor que está en el edificio donde vives o en cualquier otro establecimiento con varios pisos.
Normalmente es de al menos tres segundos o más, así que aunque pulses el botón varias veces, el ascensor no puede cerrarse inmediatamente por cuestiones de seguridad. En algunos casos, el interruptor no responde hasta que se cumple ese tiempo, pero en otros, directamente está desactivado.
BOTONES EN LOS TERMOSTATOS
El caso de los termostatos de oficina es todavía más interesante. Un reportaje del Wall Street Journal de 2003 reveló que algunos sistemas de climatización incluyen termostatos falsos para evitar quejas de empleados y hacer que todos se sientan a gusto.


