The Weeknd marca el ritmo del ‘halftime’ de la Super Bowl 2021

Los expertos en fútbol americano definen el partido de la 55ª final de la Super Bowl como un partido «frío» en el que Tom Brady se hizo aún más leyenda. Y es que el veterano quarterback ha levantado su séptimo título, encima jugando en casa, con su nuevo equipo: los Bucaneros de Tampa, que aplastaron a los Chiefs de Kansas por un abultado marcador.

Estaba claro que la edición de la pandemia iba a traer sensaciones y opiniones encontradas, y ahí entra a jugar The Weeknd. Anunciado como el gran revulsivo musical del evento deportivo, marcado por la casi-ausencia de público (solo unos «privilegiados» pudieron asistir in situ, con estrictas medidas de seguridad), el de In Your Eyes ha despertado un amplio abanico de críticas: desde las muy positivas a las muy negativas, ya que, en boca de muchos, su nivel estuvo muy lejos del mostrado por Shakira y Jennifer Lopez hace justo un año.

Vestido con su particular traje rojo, The Weeknd subió a un escenario espectacular, preparado acorde a la ocasión, para deleitar al personal (20.000 asistentes en el estadio de Tampa y el resto del mundo desde sus casas) con un set que repasó, antes de meterse en el terreno After Hours, prácticamente toda su trayectoria musical. No faltaron hits como Starboy, Can’t Feel My Face o I Feel It Coming como calentamiento, y entre una escenografía cargada de luces, espejos y bombillas, antes de interpretar sus últimos exitazos. Esta vez, toda la parafernalia de vendajes formaban parte del vestuario de sus bailarines y coristas. Finalmente, Rosalía no estuvo junto a él, como previamente se había rumoreado en una de las fake news más destacadas de los últimos años en lo musical.

Independientemente de la diversidad de opiniones, la pasada madrugada se cumplió un sueño para The Weeknd. En infinidad de ocasiones había manifestado que era «uno de sus grandes objetivos profesionales«, e incluso ha llegado a invertir 7 millones de euros de su bolsillo para hacer la actuación a su medida.

Como warm up del evento del año, Miley Cyrus brilló con luz propia en un show dedicado, prácticamente, a todos los sanitarios estadounidenses. Allí, la de Midnight Sky, desenterró a Hannah Montana en una actuación sin precedentes.

Shakira & Jennifer López brillan como nadie en la Super Bowl 2020

Las dos artistas latinas fueron protagonistas del intermedio más «hispano» de la historia

Un año más, el mundo se paró ante uno de los mayores espectáculos deportivos. La final de la Super Bowl ya es todo un acontecimiento mundial, y gran parte de dicho mérito lo tiene el intermedio: escenario por el que pasan siempre gran parte de los artistas más destacados del momento.

La victoria de los Chiefs ante los 49ers de San Francisco quedó deslumbrada por, el que dicen muchos, el mejor intermedio de la historia de la SuperBowl. Un medio tiempo más latino que nunca, protagonizado por dos auténticas divas de la canción: Shakira y Jennifer Lopez. Juntas, pero no revueltas, haciendo lo que mejor saben: poner en pie a todo el personal. Después de una decepcionante actuación de Maroon 5 en 2019, la NFL tenía un reto mayúsculo para la presente edición y, por eso, tras varios meses de rumores, confirmó a ambas para coger las riendas de dicho espectáculo.

Tanto Shak como JLo prometieron convertir el espectáculo más visto de todo el año en una reivindicación mundial de la cultura y la música latina en un escenario inmejorable: Miami, cuna de tantos ídolos musicales latinos. No se achantaron ante el reto… más bien lo contrario. Ante más de 100 millones de personas como audiencia, la de Barranquilla y la del Bronx desplegaron toda su artillería. Pirotecnia, innumerables watios de luz, mucho baile y mucho color.

Todo arrancó con Shakira. El reloj marcaba, aproximadamente, las 2:00 (hora española). En ese momento, el Hard Rock Stadium dejó de pestañear mientras sonaba un buen repertorio de grandes hits de la colombiana: Whenever Wherever, I Like It, Hip’s Don’t Lie… La primera gran sorpresa de la noche la dio Bad Bunny, que interpretó a dueto con Shakira un espectacular crossover entre Callaíta y Chantaje (el temazo que popularizó Maluma).

Quince minutos más tarde, aparecía JLo. Ataviada con un traje negro de cuero, empezó su particular show con el mítico Jenny From The Block. Más tarde, resonaron en todo Miami y en los televisores de medio mundo, otros himnos: Waiting For Tonight, Ain’t Funny o Get It Right. Pero Jennifer Lopez también tenía un as bajo la manga, y subió la apuesta de Shakira a la «escalera de color» con otro de los grandes fenómenos de la música latina: J Balvin.

El espectáculo de Jennifer Lopez fue épico. Enfundada con una capa gigante de plumas que representaban las banderas de Estados Unidos y Puerto Rico, dio paso a uno de los grandes momentos de la noche: ¡la aparición de su hija Emme como líder de un coro de niños que comenzaron a interpretar Let’s Get Loud! Justo después se unió Shakira para poner, juntas… mano a mano, un broche de oro perfecto a uno de los mayores espectáculos que ha vivido la SuperBowl. Lo del año que viene es un reto, visto lo visto…