Un estudio liderado por la Universidad Hebrea (Israel) revela que los niveles de glucosa en sangre después de una comida son más bajos cuando se come en compañía que cuando se come solo; así, tras la misma comida estandarizada con carbohidratos, los participantes experimentaron picos de glucosa menores y una recuperación más rápida de la glucosa en compañía.
Según los expertos el cuerpo humano se regula de forma más eficiente en presencia de interlocutores sociales.
«Antes pensábamos que el cuerpo era un sistema aislado que se autorregulaba», Sin embargo estar cerca de un ser querido reduce la energía física que el cuerpo gasta en autorregularse.
Pero no solo tiene que ver con el nivel de azúcar en sangre. Se ha demostrado que las personas que comían en compañía mejoraron la regulación de la temperatura durante la exposición al frío y redujo las respuestas de estrés en adultos y bebés.
La sociedad ahora esta preocupada por el tema de la regulación del azúcar en sangre y este hallazgo sugiere que nuestra salud metabólica no solo está vinculada a lo que comemos sino con quien comemos.


