Refrigeradores públicos en las calles de Polonia

En distintas ciudades de Polonia existe algo que parece simple pero que ha cambiado la manera en que miles de personas se alimentan: las llamadas «lodówki społeczne» o neveras comunitarias.

La idea nació de una pregunta incómoda que casi nadie se hace en voz alta: ¿qué pasa con toda la comida que sobra en una casa, un restaurante o una tienda, mientras alguien más, a unas calles de distancia, no tiene qué comer?

La respuesta fue instalar refrigeradores en espacios públicos, conectados a la red eléctrica, mantenidos por voluntarios. Cualquiera con comida de sobra puede dejarla ahí. Cualquiera que la necesite puede cogerla.

Lo notable es lo que decidieron no hacer: no exigen registro, no piden justificar una situación económica, no hacen preguntas. Un estudiante, un ama de casa, un jubilado, cualquiera puede acercarse sin sentir que debe explicar por qué.

Dentro de estas neveras se puede encontrar pan, frutas, verduras, productos envasados, incluso comidas preparadas correctamente almacenadas todo alimento que, de otro modo, terminaría en la basura. El proyecto comenzó en 2016 en Varsovia y ya existen cerca de 1.600 de estas neveras en distintas ciudades polacas.