Un estudio, publicada en la revista Frontiers in Physiology, ha descubierto que el olor del chocolate, especialmente el chocolate negro con alto contenido en cacao- facilita el entrenamiento, sobre todo, el de pierna. No importa que sea en ayunas ni que se añadan más repeticiones.
Esta investigación analiza la relación entre el olfato, el apetito y la capacidad de ejercicio. Y, gracias a ello, se ha descubierto que durante el transcurso del entrenamiento de resistencia, el oler chocolate negro en el gimnasio disminuyó la sensación de hambre, el deseo y la intención de comer, e, incluso, dejó a los entrenadores con una mayor sensación de saciedad. Frente a ello, pudieron añadir más repeticiones a sus series.
Por otro lado, oler chocolate con leche, con menos cacao, hizo la experiencia más agradable. El equipo afirmó que estos hallazgos experimentales podrían abrir nuevas vías para intervenciones prácticas en el contexto del entrenamiento de fuerza.
«Exponer a hombres con un nivel de entrenamiento moderado al olor a chocolate justo antes y entre series de ejercicios de resistencia aumentó significativamente su volumen total de entrenamiento sin incrementar su percepción del esfuerzo.
«Es probable que una persona necesite que el olor le resulte familiar y atractivo -o al menos no repulsivo- para desencadenar el cambio psicológico en el apetito necesario para experimentar una mejora en el rendimiento», concluye.


