¿Cuál es el idioma que mejor suena?

El atractivo de un modo de hablar no suele alojarse en el sonido, según parece, sino en las asociaciones con las experiencias y vivencias. 

Consideramos al francés suave y melodioso, al italiano musical y seductor; al inglés le concedemos cierta elegancia, aunque no sea especialmente atractivo, pero nos hemos acostumbrado a oírlo y resulta refinado. El alemán suena brusco y el ruso estático.

Los idiomas, en realidad, son un reflejo del gracejo de quien los habla, o de cómo percibimos esa desenvoltura.

¿Existe una lengua intrínsecamente bella? ¿Y alguna desagradable?

Investigadores de la Universidad sueca de Lund y de la Academia Rusa de las Ciencias lo han buscado. Reunieron a 820 participantes de distintas nacionalidades para escuchar 50 grabaciones seleccionadas al azar entre 228 idiomas.

Se pidió a los participantes que dijeran si reconocían la lengua de las grabaciones y en qué medida les agradaba oírla en una escala de nada a mucho. No fue una sorpresa descubrir que valoraron un 12,2% más a las lenguas que reconocían, aunque las confundieran al identificarlas: se confirma el fuerte efecto de la familiaridad.

¿Cuál es la lengua más agradable?

Resultó que la más agradable al oído fue el tok pisin, un criollo de base inglesa de Papúa Nueva Guinea que nació para facilitar la comunicación entre los hablantes de más de ochocientas lenguas. 

El tok pisin suena, a lo que el oído humano reconoce como manejable: pocos fonemas, combinaciones predecibles, palabras compuestas que se entienden a poco que se preste atención.

El checheno: la lengua más desagradable 

Al final de la lista la lengua menos agradable del mundo: el checheno. Si el tok pisin representa la simplicidad, el checheno representa lo contrario: la acumulación.

El idioma caucásico contiene entre 40 y 60 consonantes según el dialecto y el lingüista que lo analice, frente a las 19 o 24 que maneja el español. Y tiene además un sistema vocálico amplísimo comparable al del sueco o el alemán: no en lo que objetivamente suena, sino en lo que a cada uno interpreta.