La visita del papa León XIV a Madrid está dejando multitud de imágenes para la historia, pero también ha despertado la curiosidad por un aspecto mucho más cotidiano: qué comerá el pontífice durante los días que permanezca en la capital española.
Podrías pensar que va a darse homenajes, pero ha optado por una propuesta gastronómica muy diferente. Según las informaciones que han salido a la luz, el papa ha pedido una cocina típicamente española.
Alejado de lo típico que se suele hacer cuando viene una personalidad de este tipo a nuestro país Leon XIV ha querido que sea la comunidad agustina madrileña, orden religiosa a la que pertenece el papa, la encargada de supervisar y preparar su alimentación durante los días que permanezca alojado en la Nunciatura Apostólica.
Algo que pega mucho con su estilo de no ostentación.
Pero si miramos en las opciones si que es verdad que eran cosas de no mucha elaboración pero de gran calidad: embutidos ibéricos seleccionados, quesos nacionales, panes artesanos, aceitunas y pequeños aperitivos.
La petición más llamativa
Todos los platos deberán servirse libres de huesos y espinas. Una medida que responde a una práctica habitual en las comidas oficiales del Vaticano, donde se busca evitar cualquier incidencia durante los almuerzos y cenas institucionales.
Esto significa que, en caso de incluir pescado, llegará perfectamente limpio y preparado. Lo mismo ocurrirá con las carnes, que serán presentadas en cortes cómodos y fáciles de consumir.


