¿Qué significa hablar en sueños?

Hablar dormido es un fenómeno mucho más común de lo que parece y, aunque a menudo resulta desconcertante, la ciencia asegura que en la mayoría de los casos no supone ningún problema grave.

Muchos piensan que aquellas personas que hablan en sueños van a contar secretos o pensamientos ocultos, pero la ciencia desmiente todo eso. Todo se resume en una mezcla caótica de actividad cerebral.

Puede manifestarse de muchas formas: desde sonidos incomprensibles hasta frases perfectamente articuladas, preguntas, insultos o diálogos enteros.

Los expertos aseguran que casi todos hemos hablado alguna vez mientras estamos dormidos y hay una pequeña parte de la población que lo hace de forma muy habitual. Es especialmente habitual en niños, pero también puede mantenerse en la edad adulta.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando alguien habla dormido?

las investigaciones apuntan a que el cerebro entra en una especie de estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Algunas áreas cerebrales continúan “dormidas”, mientras otras permanecen parcialmente activas. Ese desequilibrio hace que las regiones del cerebro que están relacionadas con el lenguaje se activen.

Si las frases no tienen sentido o son palabras sueltas significa que estamos en una fase NO REM. En cambio, durante la fase REM, la etapa en la que soñamos con mayor intensidad, pueden darse conversaciones más complejas y coherentes.

¿Decimos la verdad cuando hablamos dormidos?

Los especialistas aseguran que no necesariamente. De hecho, varios estudios han demostrado que el lenguaje utilizado durante el sueño tiende a ser más emocional, impulsivo y agresivo que el habla cotidiana. Las palabrotas, las negaciones y las discusiones aparecen con mucha frecuencia. De hecho de esta investigación se descubrió que la palabra que más repetían los que hablaban mientras dormían era “No”. También se detectó una elevada presencia de expresiones negativas o insultos.

¿Cuáles son los motivos por los que hablamos en sueños?

El estrés es uno de los principales desencadenantes. Las épocas de ansiedad, tensión emocional o preocupaciones intensas favorecen las alteraciones del sueño. La falta de descanso también influye.