Aparece una técnica que promete solucionar uno de los mayores retos de la crianza: las rabietas. La última en hacerse viral es el llamado “método Jessica”, una estrategia tan simple como sorprendente que ha generado millones de visualizaciones… y también debate.
En qué consiste el «método Jessica»
La técnica es tan llamativa como fácil de aplicar: cuando un niño pequeño está en plena rabieta, el adulto empieza a llamar a Jessica en voz alta y con insistencia, como si buscara a alguien. El efecto es inmediato en muchos casos: el niño se detiene, confundido, y su atención cambia por completo.
Desde el punto de vista del cerebro infantil, la explicación tiene sentido. Tal y como explica el neuropsicólogo en uno de estos contenidos, «el cerebro de un niño de 2 o 4 años es tan inmaduro que no puede procesar dos emociones de forma simultánea y la sorpresa desconecta el circuito de la frustración». Es decir, la técnica no calma la emoción en sí, sino que la interrumpe. La sorpresa actúa como un corte en el estado emocional del niño, desviando su atención hacia algo inesperado.
Enseña a gestionar emociones
Aunque el resultado pueda parecer eficaz, los expertos advierten de sus límites. «Puede funcionar una o dos veces y te puede ayudar en una situación de emergencia. Pero no es recomendable usarla de forma habitual porque su cerebro no aprende nada», señala el especialista. Y aquí está la clave: el método Jessica no regula la emoción, solo la evita momentáneamente y el niño tiene aprender a calmar la frustración porque las rabietas ,aunque incómodas, cumplen una función importante: permiten al niño experimentar, procesar y, poco a poco, aprender a gestionar lo que siente.


