La aerolínea canadiense WestJet ha implementado una nueva tarifa en la que los pasajeros que deseen reclinar su asiento deberán pagar un suplemento adicional.
La compañía solo asignará los asientos reclinables a las personas que abonen el suplemento de mejora, llamado Extended Comfort o Premium, a la hora de la compra de los billetes.
Dicen desde la aerolínea que el compromiso es el de mejorar cada aspecto de la experiencia de viaje y responder a la demanda de los clientes de una gama más amplia de productos. Aseguran que de esta forma no habrá conflicto entre clientes los usuarios.
Esta política se suma a otras prácticas extendidas entre las compañías de bajo coste que, en los últimos años, han introducido cargos adicionales por servicios como la elección de asiento, el equipaje o, incluso, la impresión de la tarjeta de embarque. De hecho muchas aerolíneas de este perfil han prescindido de los asientos reclinables en clase turista, lo que les permite instalar una fila extra de asientos en cada avión. Además, el mantenimiento de los asientos reclinables es más caro que el de los fijos, por lo que supone un ahorro extra para las aerolíneas


