Muchas personas acuden a videntes para buscar respuestas o algo de orientación sobre su futuro. Sin embargo, no siempre estas consultas son tan inocentes como parecen. Un claro ejemplo ocurrió en Pattaya, en Tailandia.
Una mujer visitaba un templo cuando decidió consultar a un vidente que le aseguró, tras leer las cartas, que pronto perdería un objeto de gran valor. Para evitarlo, le ofreció una supuesta “protección” a cambio de dinero, propuesta que ella rechazó.
Después de rezar en el templo, la mujer descubrió que su iPhone había desaparecido. Al recordar la advertencia, regresó para enfrentarse al vidente. Aunque él lo negó al principio, con ayuda de otras personas se comprobó que tenía el teléfono en su poder.
El hombre pidió que no lo denunciaran, alegando necesidad económica, pero la mujer decidió presentar cargos para evitar que otras personas fueran engañadas. El caso demuestra que conviene ser prudente y desconfiar de quienes dicen conocer nuestro futuro.


