Vamos a hablar de Max Fosh que se trata de un influencer británico que se dedica a hacer bromas, retos locos y los retrasmite en Youtube. Este hombre ha salido a navegar dentro una bañera, se ha declarado “legalmente» como fallecido para recibir un reembolso de una aerolínea o reencontrarse con el bebé que nació a su lado hace 30 años. En esta ocasión, el creador de contenido decidió trasladarse a una estación de tren de Londres con el objetivo de poner a prueba los sistemas de validación de billetes. En concreto, el joven de 30 años pretendía demostrar si la información contenida en los códigos QR puede ser leída sin importar el soporte físico o digital en el que esté registrada.
Partiendo de esta premisa decidido imprimir el código QR de su billete en la cabeza de un amigo suyo calvo. Con el QR ya dibujado en la cabeza se fueron a los tonos de la estación y como es lógico los empleados no daban crédito a la situación.
De hecho los empleados llamaron a su jefe para ver como gestionaban este suceso. De primeras una de las trabajadoras intentó escanear el QR, aunque sin éxito.
Finalmente, a escasos segundos de la hora de salida de su tren, el influencer apoyó la cabeza de su amigo en el lector de QR de uno de los tornos, logrando que la máquina lo escaneara sin mayores problemas y, de este modo, accediera al andén.


