Nos vamos a Cumbra un condado inglés en el que un granjero harto de que cada dos por tres le desaparecieran las ovejas que tiene ha decidido tomar una medida que ha hecho que ahora su granja se convierta en una atracción turística.
Pip Simpson, es este granjero que ha decidido que para que no le roben las ovenjas las ha pintado de un naranja fluorescente imposible de ignorar.
La idea surgió después de varios años de pérdidas. Simpson llevaba tiempo notando que algunas de sus ovejas desaparecían sin dejar rastro, especialmente durante la noche. Cansado de la situación, decidió probar un método que le permitiera identificar a sus animales desde lejos y, sobre todo, disuadir a cualquiera que intentara llevárselos.
Pip tiene 800 ovejas que ahora brillan incluso a distancia. El caso es que con esta iniciativa no solo consiguió localizar a sus animales con facilidad, sino que, sin pretenderlo, convirtió sus prados en un espectáculo visual. Las ovejas fluorescentes comenzaron a aparecer en vídeos, fotos y publicaciones de redes sociales, y pronto los vecinos empezaron a recibir visitantes que querían ver de cerca al peculiar rebaño naranja.
Simpson asegura que la elección del color no fue al azar. Buscaba un tono que nadie más utilizara y que destacara de inmediato sobre el verde del campo.
Aunque la pintura no sustituye a los métodos tradicionales de control, como el chip o los registros oficiales, funciona como una capa adicional de seguridad. Además, según Simpson, el color se mantiene sorprendentemente bien hasta la esquila, pese a la lluvia y el sol.
Lo que empezó como una medida desesperada para evitar robos ha terminado convirtiéndose en una curiosidad rural que atrae a turistas, fotógrafos y curiosos de todas partes.


